Cosas que una FELIZ primeriza JAMAS quiere escuchar

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1.    No te pongas gorda ni descuides tu apariencia, porque tu marido te deja: Qué les hace pensar que la prioridad de una futura madre debe ser mantener al marido contento para que no le ponga los cuernos, o en el mejor de los casos, te deje. Es realmente triste escuchar esos consejos de mujeres que tienen matrimonios de, mínimo, 10 años de duración. Te hace preguntarte, ¿cómo han mantenido sus matrimonios? ¿cuántas cosas han sacrificado por tener “marido”? ¿qué concepto tienen del amor y de la relación de parejas? La primera vez que escuché “este consejo” se lo conté a Nerio, me miró y no paró de reír. Mientras tanto yo me hacia un rollete antes de acostarme con él a ver Dr. House por enésima vez, le decía, sabes qué significa eso, qué esas mujeres tienen una triste vida, son incapaces de mostrarse vulnerables delante de sus esposos, ellos jamás las verán de verdad, no sabrán que hay detrás del maquillaje, de las uñas postizas, del cabello siempre arreglado. ¿De quién se han enamorado entonces?... Además, el asunto de mantenerse “bonita” debe ser determinado por la insustituible satisfacción de sentirte bien contigo misma, sin obtener a cambio un premio. Me alimento sanamente porque quiero vivir muchos años y me arreglo porque quiero sentirme bien y cómoda. Créanme, si fuera por otra razón Nerio JAMAS se hubiera fijado en mí. Seguiría soltera o amarrada a una relación asfixiante e hipócrita.

2.    Los síntomas del embarazo son tan horribles, que no querrás tener más hijos: ¿en serio?, ¡Clarooo! Comprendo por qué la humanidad está tan deteriorada, ¿qué clase de madres son? No digo que sea grato andar de vomito en vomito, nauseas, desmayos, reflujo, mareos, entre otros… pero por amor a Dios, acaso pensaron que los orgasmos son eternos, tantos avances tecnológicos y cada día somos menos humanos, mas cobardes y menos dignos de procrear. Juro que escribo esto para desahogar las muchas veces que me provoca gritarles, NO ME IMPORTA LO INFELIZ QUE TU EMBARAZO TE HIZO SER. Es qué, entiéndase que para mí el embarazo es una bendición, hay otro ser vivo dentro de mí, ¿qué creían, qué iba a ser como licuar jugo de cambur? Me indigna saber que el sexo femenino cada vez se convierte mas en una cuna de insensibilidad humana y banalidades burdas, que lo que sienten (malestares) esté por encima de la maravillosa idea de brindarle vida y salud al ser que llevas dentro, y luego nos preguntamos ¿por qué estas nuevas generaciones están tan dañadas?... la pregunta debe ser, ¿qué clase de madres están gestando a las nuevas generaciones?

3.    No hagas “esto”, ni “aquello” porque puedes perder al bebé: Es terrible escuchar historias de amigas que perdieron sus bebés porque barrieron, fregaron o fueron a trabajar. En serio, no queremos escuchar esas cosas, en realidad, ¡Yo... lo lamento! y me pone sinceramente triste que alguna madre pase por esa mala experiencia, pero ¿es necesario contarlo a una mujer embarazada, por primera vez? Hay miles de miedo que pasan por la cabeza de una mujer que está feliz de estar embarazada, lo menos que quiere escuchar es que si barre o pasa coleto ya saben que pasará, o peor… te dicen cosas como “mi amiga perdió el bebé por toser, pero tranquila, tose tranquila, que no significa que te vaya a pasar a ti” ¡En serio!, sabrán, los que me conocen, que clase de mirada tengo al respecto. ¡Cállense por favor!, estén felices por la nueva vida y ya, olviden sus historias tristes y llenen el mundo de comentarios positivos, lindos y bendigan, bendigan, bendigan siempre un embarazo, eso siempre significará que hay esperanza.

4.    Ahorita estás feliz, pero deja que nazca y no te deje dormir, y que llore y no sepas por qué, sabrás lo que es bien bueno de verdad (con tono irónico): Cuando las escucho pienso, Dios baja y explícame. Supongo que los trasnochos, cansancios y situaciones de estrés por el nacimiento de un bebé es lo natural, y lo natural no mata. Es decir, por atender a mi bebé, ser humano pequeño, vulnerable, indefenso y por cierto, no pidió que lo trajera al mundo, supongo que no moriré. Tan malo no debe ser, pues estaría educando una parte de mi que es natural y que hasta ese momento no había despertado. Volvemos al principio, madres que ponen sus emociones y sentimientos por encima de las necesidades de sus hijos (el cansancio supera la maravillosa acción de alimentarlo), es decir, es más relevante el sufrimiento post parto que la grandeza de haber dado vida a un nuevo ser. Y no puedo pensar otra cosa cuando sus únicos consejos son las cosas malas de ser madre. No las he escuchado decir, es lindo cuando te miran y te tocan la nariz o intentan agarrar tus ojos, no escucho historias de la primera vez que tomo tu dedo índice y se negó a soltarlo o cuándo por primera vez dijo mamá y sonrió ante tu mirada.


Hay tantas cosas hermosas de ser madre y ustedes deciden compartir las que según, son las cosas horribles, permítanme decir que en un punto tienen razón, no tengan más hijos, líguense y no sufran más. Y dejen a las nuevas madres descubrir lo bello de esta etapa, dejen que cada quien encuentre su aprendizaje en la experiencia y sepan que tener hijos no siempre te da el crédito de aconsejar a una nueva mamá. Ya decía A. Einstein, Todo es relativo.


Ahora, las dejo. Tengo muchas cosas lindas que escribir de estar embarazada, y deseo tener muchas cosas bellas que escribir de la experiencia que será ser madre.

19 SEMANAS

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Tenemos 19 semanas, estamos a mitad del camino. Esta experiencia ha sido increíble, es como ver la brisa, tocar el cielo, escuchar al sol y oler el agua.  Siempre escuchas a muchas mujeres decir, -“ser mamá es lo mejor”- y sientes que es verdad, les crees  y te emociona, aunque nunca hayas tenido un hijo sabes que es así, que ser mamá debe y tiene que ser lo más grande que una mujer pueda experimentar, hasta que tu doctor te dice, -“Hily, estás embarazada”-  entonces se te para el corazón, te sudan las uñas, miras a todos lados, preguntas muchas veces -¿qué? ¿¡En serio doctor!?-. Y no porque no quieras ser mamá, no porque no te entusiasme la idea, es que ahora sí es real, o eso crees.


Y así comienza la aventura, recuerdo a mi esposo mirarme y apretar mi mano en silencio, y a mi hermana gritar y correr por el consultorio diciendo, -si, si siiiiii, lo sabía, lo sabía, siiiii-.  Mi doctor dice, -6 semanas y 4 días, escuchen su corazón-. Y solo puedo pensar en un caballo cabalgando a toda velocidad y no sé qué decir y no sé qué pensar. Vienen las palabras más lindas de parte del Dr. –Todo está bien-. Recomendaciones, exámenes prenatales, vitaminas, una tarjeta de control prenatal y una nueva fecha para ver a nuestro bebé.


Acto seguido, dudas y miedos, informar a la familia cercana, escuchar felicitaciones, a veces frases descorteses como – ¡Ay, como vas a parir, como está el país, no hay pañales no hay nada!-. Es que, deben saber los que así piensan, que nuestro bebé nos necesita a nosotros y con eso lo tiene todo, lo tendrá todo. Hay las premoniciones; será hembra, será varón, cómo lo llamarás. –Debes cuidarte- no comas esto, no comas aquello, no duermas así, no barras, no limpies, no hagas el amor… ¡jajaja! Entonces entiendes que están todas locas, es que te dicen cosas como –Te agradezco que te cuides-, como si les importara nuestro bebé más que a mamá y a papá. Sólo puedes guardar silencio y reír, cerrar los ojos y te dices, haré mi vida como siempre, seré feliz porque eso hará feliz a mi bebé y las “doctoras”, que ya no opinen por favor.




Semana 10 y 4 días. Nuestro segundo ultrasonido es impactante, ves a un bebé moviéndose de un lado a otro y te preguntas de nuevo, ¿¡es real!? Mi hermana ya no entró, nos esperó afuera, está aún muy emocionada y no para de brincar cada vez que ve a su sobrinit@.





Semana 12 y 4 días, screening combinado, exámenes de rutina, y nuevamente ver al bebé, -Todo está bien-. Qué cosas estas palabras, escucharlas es sonreír, es viviiir. Se mueve, ya vemos su columna vertebral, su estructura ósea con más claridad, sus manitos y pies, y papá, como siempre, filmando la aventura para no perdernos nada.





Semana 16 y 4 días, 4ta cita con el doctor. –Todo bien-, los resultados de los exámenes de rutina, un screening de bajo riesgo y la noticia que todos esperaban, -Es Carlota-. Es una niña. Debo decirles que cuando te dicen el sexo es como si te dijeran que tienes 3 bebés dentro de ti, o eso creo, es que sentimos como la primera vez, -Estas embarazada-, es verdad. Ese día no paramos de reír, nos tiramos en la cama y miramos el techo solo pensando, es verdad. Y ya queremos llamarla por su nombre, juntos decidimos desde hace tiempo que si era niña se llamaría “Carlota Cecilia”, y agradecemos mucho a quienes nos respetan nuestra decisión y que, aunque pueda que no les guste, comparten con alegría nuestra elección. Pero no faltan los “psicólogos”, ese nombre es feo, ese nombre es raro, ese nombre no es tierno… ¡jajaja! Le dije a mi esposo un día, -me alegra que su opinión no me importe, sino ya estaría buscando otro nombre-. Es que el ser humano nunca se conforma y proyecta sus propias necesidades en las decisiones de otros. La elección de un nombre es exclusiva de los padres y para participar en ese acto, solo debe existir un requisito, qué sea tu hijo. Ese día me acorde de un profesor, loco y arriesgado, imprudente, muy imprudente, pero me dejó grandes aprendizajes, y la elección del nombre de mi hija fue uno de ellos. Nos decía –“lo único que le dejas a tu hijo para la vida, es el nombre”- entendí, que la sociedad no debe determinar cómo llamaras a tus hijos o hijas, porque ese es tu regalo. Los que nos conocen, a papá y a mamá saben que no somos comunes, así que Carlota Cecilia es producto de ello. (Ah, y jamás iba a llamarse María Teresa, como les decíamos, fue una mentirita tierna para evadir una pregunta, que sólo compete a papá y mamá).

Semana 19, crece la barriga y sentimos sus movimientos cada día más, no me deja dormir mucho, pero si me deja descansar. No me dan antojos, me gusta comer de todo y no repugno nada, no me dieron malestares, uno que otro mareíto en el primer trimestre pero nada para hacer drama, le hablamos por las noches, creo que ya sabe cuando llega papá del trabajo porque para de moverse hasta que se acuesta en la cama. De 7 a 9 pm hace fiesta, nos la imaginamos nadando y dando vueltas. Es algo maravilloso, cada movimiento es una confirmación de vida, cada estiramiento de mi cuerpo es una entrega de amor, es Dios, es una bendición.



Seguimos contando…






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