19 SEMANAS

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Tenemos 19 semanas, estamos a mitad del camino. Esta experiencia ha sido increíble, es como ver la brisa, tocar el cielo, escuchar al sol y oler el agua.  Siempre escuchas a muchas mujeres decir, -“ser mamá es lo mejor”- y sientes que es verdad, les crees  y te emociona, aunque nunca hayas tenido un hijo sabes que es así, que ser mamá debe y tiene que ser lo más grande que una mujer pueda experimentar, hasta que tu doctor te dice, -“Hily, estás embarazada”-  entonces se te para el corazón, te sudan las uñas, miras a todos lados, preguntas muchas veces -¿qué? ¿¡En serio doctor!?-. Y no porque no quieras ser mamá, no porque no te entusiasme la idea, es que ahora sí es real, o eso crees.


Y así comienza la aventura, recuerdo a mi esposo mirarme y apretar mi mano en silencio, y a mi hermana gritar y correr por el consultorio diciendo, -si, si siiiiii, lo sabía, lo sabía, siiiii-.  Mi doctor dice, -6 semanas y 4 días, escuchen su corazón-. Y solo puedo pensar en un caballo cabalgando a toda velocidad y no sé qué decir y no sé qué pensar. Vienen las palabras más lindas de parte del Dr. –Todo está bien-. Recomendaciones, exámenes prenatales, vitaminas, una tarjeta de control prenatal y una nueva fecha para ver a nuestro bebé.


Acto seguido, dudas y miedos, informar a la familia cercana, escuchar felicitaciones, a veces frases descorteses como – ¡Ay, como vas a parir, como está el país, no hay pañales no hay nada!-. Es que, deben saber los que así piensan, que nuestro bebé nos necesita a nosotros y con eso lo tiene todo, lo tendrá todo. Hay las premoniciones; será hembra, será varón, cómo lo llamarás. –Debes cuidarte- no comas esto, no comas aquello, no duermas así, no barras, no limpies, no hagas el amor… ¡jajaja! Entonces entiendes que están todas locas, es que te dicen cosas como –Te agradezco que te cuides-, como si les importara nuestro bebé más que a mamá y a papá. Sólo puedes guardar silencio y reír, cerrar los ojos y te dices, haré mi vida como siempre, seré feliz porque eso hará feliz a mi bebé y las “doctoras”, que ya no opinen por favor.




Semana 10 y 4 días. Nuestro segundo ultrasonido es impactante, ves a un bebé moviéndose de un lado a otro y te preguntas de nuevo, ¿¡es real!? Mi hermana ya no entró, nos esperó afuera, está aún muy emocionada y no para de brincar cada vez que ve a su sobrinit@.





Semana 12 y 4 días, screening combinado, exámenes de rutina, y nuevamente ver al bebé, -Todo está bien-. Qué cosas estas palabras, escucharlas es sonreír, es viviiir. Se mueve, ya vemos su columna vertebral, su estructura ósea con más claridad, sus manitos y pies, y papá, como siempre, filmando la aventura para no perdernos nada.





Semana 16 y 4 días, 4ta cita con el doctor. –Todo bien-, los resultados de los exámenes de rutina, un screening de bajo riesgo y la noticia que todos esperaban, -Es Carlota-. Es una niña. Debo decirles que cuando te dicen el sexo es como si te dijeran que tienes 3 bebés dentro de ti, o eso creo, es que sentimos como la primera vez, -Estas embarazada-, es verdad. Ese día no paramos de reír, nos tiramos en la cama y miramos el techo solo pensando, es verdad. Y ya queremos llamarla por su nombre, juntos decidimos desde hace tiempo que si era niña se llamaría “Carlota Cecilia”, y agradecemos mucho a quienes nos respetan nuestra decisión y que, aunque pueda que no les guste, comparten con alegría nuestra elección. Pero no faltan los “psicólogos”, ese nombre es feo, ese nombre es raro, ese nombre no es tierno… ¡jajaja! Le dije a mi esposo un día, -me alegra que su opinión no me importe, sino ya estaría buscando otro nombre-. Es que el ser humano nunca se conforma y proyecta sus propias necesidades en las decisiones de otros. La elección de un nombre es exclusiva de los padres y para participar en ese acto, solo debe existir un requisito, qué sea tu hijo. Ese día me acorde de un profesor, loco y arriesgado, imprudente, muy imprudente, pero me dejó grandes aprendizajes, y la elección del nombre de mi hija fue uno de ellos. Nos decía –“lo único que le dejas a tu hijo para la vida, es el nombre”- entendí, que la sociedad no debe determinar cómo llamaras a tus hijos o hijas, porque ese es tu regalo. Los que nos conocen, a papá y a mamá saben que no somos comunes, así que Carlota Cecilia es producto de ello. (Ah, y jamás iba a llamarse María Teresa, como les decíamos, fue una mentirita tierna para evadir una pregunta, que sólo compete a papá y mamá).

Semana 19, crece la barriga y sentimos sus movimientos cada día más, no me deja dormir mucho, pero si me deja descansar. No me dan antojos, me gusta comer de todo y no repugno nada, no me dieron malestares, uno que otro mareíto en el primer trimestre pero nada para hacer drama, le hablamos por las noches, creo que ya sabe cuando llega papá del trabajo porque para de moverse hasta que se acuesta en la cama. De 7 a 9 pm hace fiesta, nos la imaginamos nadando y dando vueltas. Es algo maravilloso, cada movimiento es una confirmación de vida, cada estiramiento de mi cuerpo es una entrega de amor, es Dios, es una bendición.



Seguimos contando…






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